plumas estilográficas

Corrección de estilo en Facebook y en Twitter

http://www.rae.es¿Y por qué hablar sobre corrección de estilo en Facebook y en Twitter, si es un tema que no interesa a nadie? Siendo justos, hemos de admitir que la corrección de estilo no interesa… a casi nadie. Aunque no sea un asunto de interés masivo, son muchas las personas a quienes les interesa –o debería interesarles– redactar con corrección: escritores, profesores, lectores y, por supuesto, correctores de estilo.

Después de tantos años compartiendo mis conocimientos sobre lenguaje en mis blogs (Narrativa Breve, Corrección y Estilo, Escribir y Corregir), puedo decir que la interacción de los lectores que siguen estas páginas es muy buena, lo cual supone un estímulo para proseguir con esta senda divulgativa que me he marcado.

Además, puede que la corrección de textos no sea tending topic, pero es una asignatura pendiente. ¿Qué más se puede pedir? :–)

 

Corrección de estilo en Facebook y Twitter, de lunes a viernes

¿Y por qué no podríamos encontrar un hueco en Facebook y en Twitter, entre tanto vídeo sobre gatitos y fotos de los pies en la playa, para dar buenos consejos sobre lenguaje? Eso fue lo que pensé cuando comencé a publicar estas pinceladas que pretenden dar solución a algunas dudas lingüísticos. Al ser tan breves y directas, sin circunloquios ni explicaciones académicas prolijas, el lector podrá acceder a soluciones a dudas lingüísticas a las que antes o después nos enfrentamos todos. (Todos los que tenemos inquietud por el lenguaje, huelga decir…).

Estoy publicando estas pinceladas sobre corrección y estilo en Facebook y en Twitter, de lunes a viernes. (En Twitter, por las limitaciones propias de esta red social, solo publico las más breves). No obstante, si lo prefieres, puedes leerlas en esta página. La ventaja es que aquí las tienes todas reunidas y, además, con algunos enlaces a sitios de referencia que nos sirven para ampliar información.

Y no me enrollo más. Espero que disfrutes estos consejos lingüísticos que tienen la intención de ayudarte a evitar ciertos errores de escritura.

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Todos los apuntes de corrección de estilo publicados en Facebook y Twitter

Estos son todos los consejos sobre corrección de estilo que he publicado hasta la fecha en Facebook (y en Twitter cuando las limitaciones de espacio de esta red social lo permiten).

Están ordenados de más reciente a más antiguo. Esperamos tus comentarios. ¡Gracias por leernos!

23. Herramienta online para conjugar los verbos en castellano

Conjugar los verbos en castellano puede ser una tarea difícil. ¿Cuál es la primera persona del singular del pretérito perfecto simple de “andar”? ¿Y la segunda persona del singular del futuro de subjuntivo de “caber”? ¿Y la tercera persona del plural del presente de subjuntivo de “pacer”?

Si tenéis dudas al respecto, con estos verbos o con otros, lo más rápido y seguro es consultar su conjugación en la versión online (gratis) de la RAE

En el cajetín de la derecha debéis introducir el verbo en infinitivo. El diccionario os ofrecerá el significado (o significados) de dicho verbo. En este caso, lo que nos interesa no son las acepciones sino el botón azul CONJUGAR. Pulsad en él y tendréis el verbo conjugado en un pispás. Así de rápido, así de sencillo.


24. Hechar de menos / Echar de menos

“Te hecho de menos” es un atentado lingüístico en toda regla. El verbo “hechar”, con h inicial, no existe. Lo correcto es “te echo de menos”. Hay que tener claro que “echo” es la primera persona del singular del presente de indicativo del verbo “echar”, mientras que “hecho” es el participio del verbo “hacer”.


23. Vulgarismos recogidos por el Diccionario de la Lengua Española

Un vulgarismo es una palabra, expresión o giro al margen de la norma establecida. Aunque se usen en la lengua cotidiana, conviene evitarlos en la lengua escrita.

Se da la paradoja de que algunos de estos vulgarismos (“almóndiga”, por ejemplo) están recogidos en el Diccionario de la Lengua Española (DLE, antes llamado DRAE). Esta circunstancia no supone garantía alguna de que su uso sea correcto. De hecho, el DLE incluye en estos casos una nota, u. c. vulg., que significa “utilizada como vulgar”.

El DLE también acoge palabras como “yerna”, un vulgarismo en España, pero de uso más o menos común en países como Bolivia, Colombia, República Dominicana y Venezuela. Lo correcto, obviamente, es “nuera”.

Recuerda: evita ser vulgar, evita los vulgarismos en tus escritos.


22. Por un casual

La expresión coloquial “por un casual” tiene mal encaje en la lengua escrita que pretende ser elegante. En vez de “por un casual”, es preferible usar “por casualidad” o “casualmente”.


21. El corrector de estilo que no sabía redactar

Hace tres años el propietario de una empresa catalana contactó conmigo para proponerme la tarea de corregir artículos publicitarios. Tras aprobar un par de correcciones que realicé a modo de prueba, quedamos en establecer una relación laboral, vigente hoy día.
 
El propietario de esta empresa me preguntó si además de corregir sabía redactar. “Sí, claro”, le dije. La pregunta me resultó extraña, pero él me explicó que antes de ponerse en contacto conmigo había estado a punto de cerrar un trato con un corrector. La cosa se vino abajo cuando el corrector le confesó que redactar no era lo suyo. Es decir, su trabajo tendría que limitarse a corregir.
 
Insisto: me resultó una situación paradójica, tal vez porque yo me convertí en corrector profesional como complemento –por no decir “como alternativa”– a mi tarea de escritor. Y un escritor, con todos los matices que queramos encontrar, no deja de ser un redactor.
 
Después de aquella charla vi un vídeo en YouTube el que una correctora comentaba –en mi opinión, sin argumentarlo demasiado– que un corrector de estilo no tiene por qué ser un buen redactor. Una opinión que me resulta difícil de entender. Aceptemos que una persona puede tener mejor nivel como corrector que como redactor (o viceversa), pero que un corrector profesional no se atreva a hacer redacciones me resulta chocante.
 

En fin, ahí dejo el tema. ¿Vosotros creéis que alguien puede ser corrector de estilo y, sin embargo, tener serios problemas a la hora de redactar?


21. El pronombre relativo quien/quienes, solo para personas

El pronombre relativo “quien(es)” ha de aplicarse solo a personas: “Tú eres quien tiene la solución a este problema”. Esta frase es correcta, pues el antecedente de “quien” es una persona: “tú”.

Pero es incorrecto el uso de “quien” cuando el antecedente es un objeto, una institución, un animal, un vehículo, etc.: “Fue la Junta de Andalucía quien tomó la decisión”. La frase correcta sería: “Fue la Junta de Andalucía la que tomó la decisión”.

Recordad: cuando el antecedente del relativo “quien” (o “quienes”) no es una persona, debemos usar “el que” y sus variantes de género y número, según corresponda: “la que”, “los que”, “las que”…


20. Habían / Había (O cuando el verbo “haber” es impersonal)

Empecemos por el ejemplo: la frase “Habían tres alumnos en el aula” es gramaticalmente incorrecta. El motivo es este: cuando el verbo “haber” tiene función impersonal, debe ser usado siempre en singular. Repito: siempre. Y esto ocurre cuando tras el verbo “haber” se indica la presencia de personas u objetos.

La norma nos dice que el sujeto debe concordar con el verbo, pero resulta que en la frase antes citada “tres alumnos” no es el sujeto, sino el CD (complemento directo).

Entonces, ¿cuál es el sujeto de esa oración? Ya lo hemos dicho: no tiene, es impersonal.

Lo correcto, pues, sería “Había tres alumnos en el aula”.


19. Libros ‘imposibles’ de leer

¿Quién paga los platos rotos de una redacción deficiente? El lector, no hay duda. El sufrido lector.

Pero en contra de lo que opinan muchos, lo más sangrante en un texto contaminado por la desidia gramatical no son las faltas de ortografía. Al menos, no para mí. Si leo “El varco zarpo al alva”, entiendo sin excesivo esfuerzo que el autor quiso escribir “El barco zarpó al alba”. Las faltas de ortografía son desagradables, indigestas, pero no son lo peor.

¿Y qué es lo peor? La mala puntuación. En concreto, esa puntuación laxa que no distingue dónde comienza y dónde termina una frase. Muchas personas unen varias frases en una (cuando no lo contrario), y eso te obliga –si te quieres enterar de lo que está contando– a dar marcha atrás y corregir mentalmente la puntuación. Y eso, amigos, eso sí que es el horror. No hay nada más ingrato, cuando estás leyendo, que desandar el camino para tratar de hacer el trabajo que no hizo el autor.

Como corrector de estilo, estoy acostumbrado a la puntuación deficiente. Nada que objetar: mi trabajo consiste en subsanar esos errores y otros muchos más. ¿Pero qué pasa cuando encontramos esos errores de puntuación no en un manuscrito sino en un libro? Yo lo tengo claro: lo abandono sin complejos.

Un libro que dificulte la lectura hasta esos extremos no merece ser leído. Con nuestra renuncia los lectores hacemos saber que estamos hartos de pagar los platos rotos de la desidia gramatical de ciertos autores.

 

18. Acerca de / A cerca de

No es lo mismo “acerca de” que “a cerca de”. Sí, suenan igual, pero no significan lo mismo. Creedme. Veamos en qué se diferencian. Empecemos por señalar que en el primer caso tenemos dos palabras y en el segundo, tres. Eso ya es una pista. Aunque hay más:

“Acerca de” es una locución prepositiva que significa “sobre, en relación con”.

Ejemplo: “Voy a escribir un ensayo acerca de Shakespeare”.

“A cerca de” combina tres palabras: la preposición “a”, el adverbio “cerca” y la preposición “de”. Significa “a aproximadamente”.

Ejemplo: “Hoy he visto en la biblioteca a cerca de veinticinco estudiantes”.

 

17. Títulos, cargos, fórmulas de tratamiento… ¿En mayúscula o en minúscula?

La RAE aconseja escribir con minúscula inicial las fórmulas de tratamiento, título o cargo. Escribimos, pues, “presidente”, “rey”,  “papa”, “conde”, “gobernador”, “jefe”, “ministro”, “diputado” (y no “Presidente”, “Rey, “Papa”, “Gobernador”, etc.). En algunos casos –seguimos de la mano de la RAE– se puede escribir con mayúscula inicial estas palabras cuando “se refieren a una persona concreta, sin mención expresa de su nombre”. Y pone como ejemplo: “El Rey inauguró una biblioteca”. No obstante, si optamos por mantener la minúscula incluso en estos casos no estemos incumpliendo ninguna norma.

Nota: en algunas publicaciones de determinada temática podría tener sentido escribir alguno de estos cargos siempre en mayúscula. Es habitual, por ejemplo, que las publicaciones católicas escriban las citadas fórmulas de tratamiento en minúscula, pero opten por escribir “Papa” en vez de “papa”.

Más información sobre las mayúsculas, en el Diccionario Panhispánico de Dudas. Link

 

16. Pretérito pluscuamperfecto. ¿Cuándo usar este tiempo verbal?

En ocasiones se escribe indiscriminadamente en pasado sin caer en la cuenta de que en una misma frase puede haber dos tiempos temporales diferentes, uno anterior al otro. Para estos menesteres podemos echar mano del pretérito pluscuamperfecto de indicativo, que nos permite indicar el orden cronológico de ambas acciones.

Lo entenderéis mejor con un ejemplo.

“La mujer confesó al jurado que asesinó a su marido porque este mantuvo una relación sentimental con otra mujer”.

En esta frase observamos que hay dos marcos temporales, uno cuando el marido mantiene una relación extramatrimonial y otra cuando su esposa lo mata. Se entiende, ¿verdad? A los ojos del lector, el juicio pertenece al pasado y el asesinato, a un pasado anterior.

Todo quedaría mejor explicado con la ayuda del pretérito pluscuamperfecto “había mantenido”.

Esta sería la frase correcta:

“La mujer confesó al jurado que asesinó a su marido porque este había mantenido una relación sentimental con otra mujer”.

Ojo, porque en caso de que el marido siguiera manteniendo esa relación extramatrimonial cuando fue asesinado, el tiempo verbal correcto sería el pretérito imperfecto “mantenía”.

“La mujer confesó al jurado que asesinó a su marido porque este mantenía una relación sentimental con otra mujer”.

Ya veis que el empleo de los tiempos verbales no debe ser caprichoso.

 

15. El plural de “carácter” no es “carácteres”

Tanto el sustantivo “carácter” como su plural suelen generar errores de acentuación. Es frecuente leer “caracter” (sin tilde, pese a que se trata de una palabra llana que termina en r) y “carácteres”, con tilde, como si el plural adquiriera la forma esdrújula.

Recordemos que lo correcto es escribir el singular con tilde (“carácter”) y el plural (“caracteres”) sin tilde, pues, tal como nos recuerda el  Diccionario Panhispánico de Dudas , “el acento pasa de la ‘a’ a la ‘e’”, algo que atañe a cualquiera de las acepciones de dicho sustantivo.

Ejemplos correctos:

“Es un hombre con mucho carácter”.

“La palabra ‘avión’ tiene cinco caracteres”.

 

14. Información redundante que no aporta nada

En ocasiones leo expresiones que se suman a otras de significado similar, cuando no idéntico: “pero sin embargo”, “siempre y en todo momento”, “cansado y agotado”…

Esa insistencia en lo obvio no lleva a ninguna parte, y lo que es aún peor: deja en evidencia la inseguridad del autor, que necesita repetirse en un intento de dejar claro lo que quiere comunicar.

¿La solución? Naturalizar el lenguaje, hacerlo más sencillo, evitar la explicación de que el agua es húmeda…

Así pues, en vez de escribir “pero sin embargo” podemos optar por “pero” o por “sin embargo”. En vez de escribir “siempre y en todo momento”, elijamos “siempre” o “en todo momento”. Y si nuestro personaje está agotado, es obvio que está cansado. ¿Por qué no utilizar solo uno de los dos adjetivos, por ejemplo el segundo: “agotado”?

Escribir con claridad no significa flagelar al lector con información redundante.

 

13. ¿Infinitivo o imperativo?

Es correcto el uso del infinitivo cuando se pretende dar instrucciones de carácter general, bien sea mediante sugerencias positivas (“Salir por la puerta del fondo”) o negativas (“No tocar los artículos del escaparate”). Pero cuando las instrucciones están personalizadas, hay que usar el imperativo y no el infinitivo: “Aligerad el paso, que llegamos tarde”. “Haz la cama antes de desayunar”.

 

12. Las cursivas en voces extranjeras

Una de las funciones de la cursiva es señalar aquellas voces extranjeras no adaptadas al español, las cuales, no por casualidad, pronunciamos tal como corresponden en la lengua original. El inglés, sin ir más lejos, es una fuente casi inagotable de palabras que hemos apadrinado con pasión: casting, coaching, display, flash, best seller, leasing, copyleft… 
 
En estos casos se recomienda, si es posible, elegir una voz castellana que signifique lo mismo que la voz inglesa. Aunque algunos crean que insertar palabras en inglés da más prestigio a un texto a una conferencia, lo cierto es que en muchas ocasiones podemos ahorrarnos esas palabras extranjeras y elegir voces castellanas sin perder un ápice de expresividad. Para qué decir “rating” si podemos optar por “índice de audiencia”. ¿Acaso un best seller se vende más que un superventas? No, ¿verdad?
 

11. Hacer acto de presencia

Todo el mundo sabe lo que significa la expresión “hacer acto de presencia”. Cuando decimos “El profesor de Matemáticas hizo acto de presencia en la reunión”, damos a entender que el citado profesor acudió a la reunión. Hasta ahí, todo bien.
 
Lo que no todo el mundo sabe es que solo las personas pueden hacer acto de presencia, pues esta expresión requiere voluntad. Por tanto, sería incorrecto atribuírsela a cosas o a fenómenos climatológicos. Dos ejemplos desatinados: “la rabia y el odio hicieron acto de presencia” o “la nieve hizo acto de presencia cuando menos se la esperaba”.
 

10. Destacar palabras en cursivas en un texto que ya está en cursiva

Utilizamos las cursivas para destacar ciertas palabras, sea el título de una película o de un libro, una voz extranjera, un comentario irónico, etcétera. ¿Pero qué pasa cuando un texto más o menos extenso está en cursiva? Es obvio que si ponemos en cursiva el título de una novela en un párrafo que está en cursiva, el resalte tipográfico desaparece. ¿O acaso destacaría una amapola en un campo de amapolas? No, ¿verdad?

Pondré un ejemplo: vuestro editor ha pasado una mala noche y al despertar no ha tenido mejor ocurrencia que publicar vuestro prólogo en cursiva. Sí, las ocho páginas… ¿Qué hacer ahora?

La solución es muy sencilla: si las cursivas tienen la misión de destacar determinadas palabras en un texto en letra redonda (es decir, la habitual), lo que hay que hacer es darle la vuelta a la tortilla y poner en redonda las palabras, expresiones o frases que queremos destacar dentro de un texto que está todo en cursiva.

Es decir, en un texto con letra redonda destacamos con cursivas y en un texto con cursivas destacamos con letra redonda.

 

9. Errores en las fechas

“La abuela murió el quince de Septiembre de 2.008”.

¿Qué ocurre en esta frase? Pues ocurre que podríamos hacerle tres correcciones a la fecha.

  1. El día del mes se escribe en números: “15 de septiembre”. Escribir el día del mes con letras es habitual –aunque no de obligado cumplimento– en documentos solemnes, como talones bancarios o las escrituras de una vivienda.
  2. El mes se escribe en minúscula: “septiembre”.
  3. El año no lleva punto (ni espacio): 2008.

Es decir, lo correcto sería: “La abuela murió el 15 de septiembre de 2008”.

(Daos cuenta de que en las tres correcciones se apuesta por la opción más minimalista).

 

8. Meterse a cura / Meterse cura

Leyendo a Cela me enteré hace muchos años de que la expresión “meterse a cura” era incorrecta, y que la forma aceptada excluye la preposición “a”, es decir, “meterse cura”.

María Moliner , en su famoso diccionario, dedica en la entrada de “meter” una acepción referida al verbo “meterse” donde despeja todas las dudas.

(inf.; «a, de») Poner alguien a una ÷persona sobre la que tiene autoridad a *trabajar en cierta cosa: ‘Sus padres le metieron a trabajar muy pronto’; con el nombre de un oficio, se construye también con «de»: ‘Le han metido de zapatero’. ¤ (a veces peyorativo; «a, de») prnl. Emprender un trabajo o actividad o dedicarse a una profesión: ‘Se metió a cortar un traje y estropeó la tela. Se ha metido a barrendero. Se ha metido de aprendiz en una tienda’. ¤ Entrar en una profesión o estado: ‘Meterse fraile. Meterse monja’.

 

7. En contraposición con / En contraposición a

No se dice ni se escribe “en contraposición con” sino “en contraposición a”.

 

6. Es por eso

“Es por eso que” es una expresión farragosa, aunque muy usada en países como Colombia. Si usamos en su lugar “Por eso” nos ahorramos dos palabras y las bendiciones de nuestros académicos.

“Es por eso que no quise verte” (incorrecto)
“Por eso no quise verte” (correcto).

En cualquier caso, un personaje literario podría hablar así (o incluso peor).

 

5. Atar en corto

“Atar en corto” es una manera incorrecta de atar. Lo correcto es “atar corto”, que es lo que yo hago con mi perra Betty.

 

4. Bajo la condición

No se dice “bajo la condición” sino “con la condición”.

 

3. En dirección de

En dirección de” es un solecismo (no confundir con un solecito, que es lo que estamos sufriendo durante esta ola de calor). Lo diré con otras palabras: “en dirección de” está mal escrito.
Si quieres evitar el solecismo, escríbelo bien: “en dirección a” o “con dirección a”.
Y para evitar el solecito, nada como una terracita a la sombra.

 

2. Interrogante, ¿sustantivo masculino o femenino?

El sustantivo “interrogante” admite ambos géneros, pero en lenguaje culto se prefiere el masculino. Es decir, es preferible escribir “un interrogante” a “una interrogante”.

 

1. Tapar bocas / Tapar la boca

No es lo mismo “tapar bocas” que “tapar la boca”. “Tapar bocas” significa “impedir que se continúe censurando a alguien”, mientras que “tapar la boca” significa “dar una razón tan contundente que el interlocutor no puede responder” o incluso “pagar a alguien para que se calle”.

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