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Plumas estilográficas

PLUMAS ESTILOGRÁFICAS

“La pluma es la lengua del alma”.

Miguel de Cervantes

La pluma estilográfica sigue vigente. Es uno de esos artículos, como la máquina de escribir, que sobreviven al compás de las nuevas tecnologías gracias a que cuentan con un público muy fiel.

Cargada de romanticismo, la pluma estilográfica es un objeto fetiche que permite hacer una escritura personalizada, íntima. No es lo mismo escribir con la pluma estilográfica que con el impersonal procesador de textos, si bien este resulta más cómodo y tiene más prestaciones.

Escribir con pluma estilográfica es un rasgo identificativo, un señal de elegancia y de buen gusto, ajena a la urgencia de estos tiempos donde la productividad parece que guía el mundo.

Y como sabemos que son muchos los amantes de las plumas estilográficas, os ofrecemos a continuación un interesante surtido, para que podáis saborearlas y adquirir una, si esa fuera vuestra intención.

pluma estilográfica Parker Vector

Elegante pluma de la casa Parker con capuchón de bujía, clip de acero inoxidable macizo, capuchón y cuerpo de plástico de alta calidad, resorte de acero inoxidable.  

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Pluma de oro tallado de la firma Cocodrile. Hermosa y con buen acabado, y a un precio muy económico. Viene muy bien presentada, con su caja y etiqueta.

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Pluma estilográfica con cuerpo en resina de color negro, guilloqueada y acabado Rhombus, trazo M, con puntera y tapón en metal cromado pulido y clip de metal con muelle.

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La Pluma Estilográfica: El arte de escribir a mano

 
“La pluma es más poderosa que la espada”. (William Shakespeare)
 

1 La Pluma Estilográfica: Un placer al alcance de todos

Si bien a día de hoy seguimos dudando del origen del hombre, de su procedencia del mono, según Darwin y del misterioso eslabón perdido que viene a desbaratar esta teoría sin aportar datos irrefutables, sí que tenemos muy claro que lo primero que decidió la nueva especie fue desmarcarse del resto manifestando su deseo de expresarse.

No bastaba con acotar el territorio; airear sus costumbres y creencias, educar a las nuevas generaciones, contar su historia… exigía hacer algo más que orinar en un árbol, restregarse sobre matorrales o frotar el lomo sobre una corteza.

La originalidad del ser humano comenzó con el uso de la tinta incluso a costa de su propia sangre.

En la actualidad, aún rodeados de miles de aparatos electrónicos que trabajan por nosotros y alivian las rutinas más pesadas, todavía sentimos la necesidad de personalizar nuestros objetos más apreciados y marcar esa diferencia que nos hace únicos entre millones de semejantes.

Si algo ha permanecido a lo largo de nuestra historia como carácter inequívocamente personal, ha sido la escritura, y si hay un objeto que se distingue de los demás a la hora de impresionar un lienzo, esa es la pluma estilográfica.

De un “plumazo” acopiamos la nostalgia de los textos antiguos, el arte personal de escribir, el calor que da una firma de puño frente a la frialdad de los códigos digitales y, sobre todo, la encriptación que supone nuestro trazo personal reforzado con la exclusiva técnica de este equipo gráfico tan antiguo como moderno:  la pluma estilográfica.

Antes de decidirse a comprar una, recomendamos adquirir cierta información de base que, sin duda, ayudará a comprender por qué muchas celebridades encuentran en la pluma estilográfica un sello de identidad al que se unen inseparablemente y lo cuidan, tratan y guardan como un auténtico tesoro.

2 Historia de la pluma estilográfica

Las plumas de cálamo y de oca que utilizaban los escribientes fueron las primeras herramientas para plasmar en el papel las palabras que permanecerían a lo largo de la historia. Ellas fueron las transmisoras de muchas de las mejores obras literarias como las que escribieron Shakespeare y Cervantes. Páginas y páginas creadas mojando la pluma en el tintero, luchando contra el goteo y los borrones, afilando continuamente la punta y claro, eligiendo luego una digna sustitución.

Tenemos referencias de san Isidoro de Sevilla, en siglo VI sobre los cálamos confeccionados a partir de las plumas externas de las alas de patos, pavos o cisnes como las preferidas.

Las plumas más resistentes y fuertes se obtienen de las plumas primarias desechadas por las aves durante la muda anual. Generalmente el ala izquierda es preferida por la mayoría de los escritores diestros debido a que la Pluma está curvada a la izquierda, lejos de la mano que sostiene la pluma, pero debido a la escasez actual de las plumas es por lo general que pasan por alto la curvatura que en realidad no es tan pronunciada como para causar alguna dificultad para el profesional.

La barba de las plumas siempre se despoja de forma parcial o total, ya que genera una distracción. La pluma de lujo, totalmente emplumada, es sobre todo una invención de Hollywood, ya que tiene poca base en la realidad. La mayoría, si no todas, las ilustraciones de manuscritos de los escribas, muestran el resultado de una pluma desprovista de barbas decorativas, o por lo menos despojada de la mayoría.

El corte de la sección se realizaba en ángulo, con un cortaplumas y se renovaba el corte a medida que se perdía el filo. Se usaba introduciéndolo previamente en un recipiente con tinta, que se adhería al hueco interior por capilaridad, y mediante ligera presión servía para escribir sobre un soporte de papiro, pergamino y, posteriormente, de papel.

3 Evolución

El primer rastro histórico sobre una pluma con depósito de tinta es del siglo X. Se desconocen los detalles sobre su manufactura o su funcionamiento porque no se han encontrado ejemplares. El progreso fue lento hasta mediados del siglo XIX, porque hasta entonces no teníamos idea ni de física hidráulica ni de química. Al menos no la suficiente como para evitar el chorreo, los productos corrosivos o los sedimentos que terminaban obstruyendo las plumas.

Nada más entrar el S. XIX, Bryan Donkin relegó el uso del cálamo con la invención de la pluma de acero. En 1819 W. A. Scheaffer ideó un nuevo sistema de carga y, a finales de siglo, L.E. Waterman patentó una estilográfica con un depósito de tinta que la conducía hacia la plumilla mediante un alimentador que permitía su distribución uniforme por el papel Son el precedente de las estilográficas, o plumas, utilizadas en nuestros días.

Los métodos artesanales abrieron el camino de la explotación científica que vino después.

La tinta permanece dentro del depósito, por la presión atmosférica, y alimenta el plumín por capilaridad. El plumín de oro con punta de iridio, y la ebonita para la manufactura del cuerpo fueron las invenciones que permitieron la popularidad de las plumas estilográficas.

A pesar de estos primeros modelos de plumas, se suele establecer el 1883 como año de nacimiento de la estilográfica, cuando Lewis Edson Waterman inventó el alimentador multicanal que hizo las plumas fuentes más fiables. Además, la producción industrial de la empresa Waterman contribuyó a la difusión de este instrumento de escritura.

Las primeras plumas utilizaban un sistema de relleno por cuentagotas y luego un depósito flexible que absorbía la tinta del tintero. Para solucionar los problemas de escape de tinta, se utilizó un plumín retráctil que permitía que el depósito de tinta fuera tapado como una botella. Uno de los más exitosos fue el de Brown de la Caw’s Pen and Ink Co. y de Morris W. Moore de Boston.

A continuación, se crearon plumas estilográficas con un plumín hueco y un alambre como válvula. En Estados Unidos proliferaron las empresas fabricantes de plumas estilográficas y se sucedieron competiciones por copar los puestos más elevados de producción y venta.

Por entonces, las plumas se recargaban desatornillando una parte del depósito hueco y añadiendo la tinta con un cuentagotas. Este sistema era lento y se solía derramar tinta dentro de los capuchones y en la juntura por donde se abría el depósito para rellenarlo.

Las primeras plumas utilizaban un sistema de relleno por cuentagotas y luego un depósito flexible que absorbía la tinta del tintero. Para solucionar los problemas de escape de tinta, se utilizó un plumín retráctil que permitía que el depósito de tinta fuera tapado como una botella. Uno de los más exitosos fue el de Brown de la Caw’s Pen and Ink Co. y de Morris W. Moore de Boston

A primeros del siglo XX, la casa Scheaffer introdujo el sistema de palanca que resolvía este problema y sacó al mercado una edición limitada de plumas, en conmemoración a los trabajos artesanales de sus comienzos. Paralelamente, Parker ideó el también efectivo sistema de botón.

Las estilográficas europeas de los primeros años del siglo XX seguían siendo imitaciones de las americanas, hasta que en el 1929 Pelikan introdujo un nuevo sistema de recarga con cartuchos de plástico.

En virtud de las posibilidades que ofrecía este nuevo dispositivo de escritura, las investigaciones alrededor de la estilográfica fueron claves para alcanzar la perfección de las plumas que hoy llegan a nuestras manos.

Para las estilográficas sin plumín retráctil, el uso de un capuchón de rosca que sellaba la pluma solucionó con eficacia el problema de los derrames. Estas plumas también eran comercializadas como plumas de seguridad como la Parker Jack Knife Safety y la Swan Safety Screw-Cap.

Después,  la sustitución de la ebonita por el celuloide permitió crear plumas con un rango de color y diseño más amplio.

En los sesenta, los bolígrafos mejoraron su técnica y comenzaron a dominar el mercado. Sin embargo, las plumas estilográficas de cartuchos recargables todavía eran habituales en Alemania o Francia.

Montblanc, se especializó en un mercado más selecto, introduciendo materiales muy caros y diseños exclusivos creando plumas como objetos de lujo más que para la escritura diaria.

En la actualidad, las plumas estilográficas desechables de vivos colores, con precios asequibles y un sistema de cartuchos como método de relleno son la tendencia.

La pluma estilográfica ha sido responsable de una trasformación importante en la escritura y los trabajos manuscritos durante el siglo XIX. Fue el precursor de la oficina moderna, que llegaría a finales del siglo XIX y principios del XX, con la introducción de la máquina de escribir y las primeras copiadoras.

Las plumas estilográficas son consideradas por muchos artistas, como las mejores para escribir o dibujar. Son más caras, más difíciles de mantener y más frágiles que los bolígrafos; pero la fluidez y la facilidad con que escriben no han sido superadas hasta el día de hoy.

4 Utilización de la estilográfica

Las estilográficas requieren menos presión manual al escribir que los bolígrafos, por lo tanto, provocan menor fatiga física y permiten sesiones más largas de escritura. Por su sistema de distribución de la tinta y características principales, encontramos plumas de cartucho, de émbolo y de convertidor como las más habituales.

El uso de una estilográfica a la hora de dibujar implica tener la flexibilidad de poder elegir la tinta que queramos. Cada tinta tiene propiedades distintas y particulares que deberemos tener en cuenta para el correcto desarrollo de nuestro trabajo.

La elección de la tinta dependerá de su propósito final. Si por ejemplo, lo que buscamos es un dibujo con acuarela, necesitaremos tinta impermeable sobre la que poder aplicarla.

Sin embargo estas tintas impermeables suelen estar pigmentadas, es decir, contienen diminutas partículas disueltas en el tintero que pueden llegar a obstruir el plumín si no usamos y mantenemos limpia nuestra estilográfica regularmente.

Una vez tengamos decididas nuestras herramientas, podremos ayudarnos de distintas técnicas, como son los rallados (lineales y transversales), contornos y puntillismo.

Seguramente, como decíamos al principio, una vez que nos familiaricemos con esta antigua y nueva forma de escribir, terminemos desarrollando un interés que bien puede acabar en apasionada afición.

En el campo de la historieta, la pluma ha sido también uno de los materiales de trabajo más importantes, caracterizándose por su línea precisa frente a la “frescura y movimiento que tiene el trazo de pincel”.1La yuxtaposición regular de líneas más o menos cercanas permite crear la ilusión de tono.

Para conservar la pluma estilográfica en buen estado es conveniente tener en cuenta el tiempo q      ue la pluma va a estar en uso y el que va a permanecer “parada”. Los fabricantes recomiendan que, para períodos breves (hasta dos semanas) se debe guardar la pluma en posición vertical con el plumín hacia arriba. Dejarla en posición horizontal, haría que la tinta quedara en contacto con el alimentador y saturarlo, llegando a crear daños en el capuchón.

Si viajamos en avión, el cambio de presión podría llegar a provocar un escape de tinta y llevarla descargada sería lo más prudente. Hay quien afirma no haber sufrido nunca ningún percance al respecto tras haber dado la vuelta al mundo varias veces con una pluma a bordo en la solapa de su chaqueta.

En cualquier caso, lo mejor para guardar la pluma o cualquier otro elemento de escritura, es su propio estuche o uno adquirido al efecto. Visconti dispone de estuches que permiten llevar hasta doce piezas y las protegerá del sol, la humedad, golpes, arañazos y la vista de algún que otro amigo de lo ajeno.

Si tenemos varias estilográficas, lo lógico es elegir una al uso durante un tiempo y guardar las demás perfectamente limpias para irlas rotando de vez en cuando y lucirlas según la ocasión.

Para limpiarlas, lo primero es vaciar la tinta (retirando el cartucho o descargando el émbolo) y ponerlas en remojo con agua tibia, secarlas con papel absorbente y repasar la carcasa con un paño de microfibra. Este proceso puede llevar entre dos horas y dos días

5 El plumín

El plumín, también denominado plumilla, está hecho generalmente de acero inoxidable u oro. Los de oro están bañados en una aleación que suele ser de un metal del grupo del platino. Erróneamente, este material a menudo se denomina iridio, aunque raramente se utiliza este metal en las aleaciones. El plumín de acero tiene una cobertura más resistente, pues el punto del plumín se desgasta más rápidamente por la abrasión del papel.

En el centro de plumín existe un pequeño agujero, denominado respiradero, que permite el intercambio de aire por tinta en el depósito. El plumín acaba en un punto donde la tinta es transferida al papel. Las plumas anchas de caligrafía pueden tener varias hendiduras para ayudar a distribuir la tinta por todo el borde.

El plumín suele terminar en un punto redondo de varios tamaños (fino, medio, ancho), aunque también existen otras formas, como oblicuo, oblicuo reverso, itálico, etc. Aunque el ancho de la escritura depende de muchos factores (tipo de papel, presión, densidad de la tinta…).

Las estilográficas de la primera mitad del siglo XX solían tener un plumín flexible, que satisfacía los estilos caligráficos de la época. A partir de los años 1940, las preferencias cambiaron hacia plumas más duras que permitían soportar la presión al escribir en papeles de carbón para realizar duplicados.

Como señala Enrique Lipszyc, con ella el historietista puede lograr un trazo fino y delicado, que permite hermosos efectos decorativos. Tiene la desventaja de no permitir movimientos rápidos de trazo y hay que conducirla muy suave y lentamente.

Montblanc 145 - Pluma estilográfica
List Price: EUR 422,43
Price: EUR 422,43
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6 Mecanismos de llenado

Las primeras plumas estilográficas se llenaban con cuentagotas: la pluma era esencialmente un depósito vacío que sería llenado con el cuentagotas. El proceso requería destreza y resultaba casi inevitable ensuciar.

Después de los rellenadores por cuentagotas vino la primera generación de relleno por vacío, que usaban un depósito de goma para guardar la tinta. Por distintos mecanismos, el depósito era comprimido y luego se liberaba para absorber la tinta desde un tintero.

El sistema Media Luna (Crescent filler) de Conklin tuvo más éxito. Posteriormente aparecieron los sistemas snorkel,vel touchdown de Sheaffer, el Vacumatic de Parker o el de Pelikan (de carga por émbolo o pistón), en 1929.

El cartucho de Waterman-Jif hizo que los demás fueran cayendo en el olvido, también por la aparición del bolígrafo que reemplazó masivamente a las estilográficas.

Actualmente la mayoría de las estilográficas en el mercado usan un sistema doble, permitiendo el uso de cartuchos o de un cargador adaptable a la boquilla receptora del cartucho. El cargador puede funcionar por émbolo, vacío o émbolo a tornillo, siendo esta última variante la más habitual y eficiente. En plumas de alta calidad y precio (Namiki, Pelikan, algunas Parker,…) todavía pueden encontrarse sistemas clásicos de recarga, aunque por razones más estéticas que por eficiencia o comodidad.

 

7 Cartuchos para pluma estilográfica

La mayoría de las marcas de plumas estilográficas europeas as, y algunas de los demás continentes, usan cartuchos intercambiables  de plástico (cartuchos internacionales, europeos, estándares o universales), en tamaños corto, largo, o ambos que, además, son cerrados. Al insertarlos en la pluma se rompe un pequeño sello por donde sale la tinta. Muchas marcas han desarrollado sus propios cartuchos (Pilot-Namiki, Platinum o Sailor, Parker, Cross, Waterman o Sheaffer) y sus formatos son incompatibles entre sí.

La mayoría de las europeas (Pelikan, Kaweco, Montblanc, Montegrappa, Faber Castell, Caran d’Ache, Inoxcrom…) usan el modelo universal; pero plumas como Aurora o Lamy tienen sus propios formatos. El cartucho de Parker puede ser utilizado en las plumas Aurora, y el de Lamy puede ser usado por las Parker, aunque no al revés. Algunas compañías, en especial las japonesas, disponen de adaptadores para poder usar cartuchos de formato europeo. A pesar de la comodidad del uso del cartucho, algunos usuarios de pluma estilográfica prefieren usar un cargador (anglicismo: convertidor) para recargar su preciado instrumento desde uno de los infinitos tinteros a la venta, con la posibilidad de escoger el color que más le plazca.

No está demostrado que las plumas estilográficas sufren mucho viajando en avión por la presurización. Cargadas, tienden a expulsar bruscamente la tinta durante el vuelo, posiblemente manchando la camisa del portador. En las plumas con cierre de rosca esto último es menos probable, pero es recomendable viajar en avión con la estilográfica vacía. En caso de usar cargador/convertidor, esto significa que debe viajarse, además, con tintero (que también sufre en la bodega de carga) y recargar en el momento de la llegada. Por contra, es más limpio y cómodo viajar con la pluma descargada y llevar cartuchos; al llegar se instala el cartucho y la pluma funciona con normalidad. Sin embargo, hay testimonios de usuarios que han volado cientos de veces portando plumas totalmente cargadas, que nunca han observado este comportamiento.

El cartucho europeo corto mide 38 mm y tiene una capacidad de 0,75 ml. El largo mide 72 mm con una capacidad de 1,45 ml. Estos son datos aproximados, ya que aunque se llaman cartuchos estándar, no están realmente estandarizados. En las estilográficas largas, generalmente es posible usar un cartucho corto y tener otro de reserva en el propio cuerpo de la pluma, detrás del que se está usando. Los cartuchos pueden ser fácilmente rellenados desde un tintero mediante el uso de una jeringa con aguja hipodérmica, ampliando así las opciones de tinta a utilizar.

 

8 Marcas y modelos de plumas estilográficas

La gran variedad de precios se debe, como ya hemos comentado, a la calidad técnica de sus materiales, al lujo que envuelve la carcasa y al diseño decorativo, a veces exclusivo (o muy exclusivo) que incrementan su valor.

Tanto es así que empresas habitualmente dedicadas a otros menesteres, han incluido la pluma estilográfica como un complemento más de la marca y, por otro lado, fabricantes tradicionales de estilográficas han añadido una gama de lujo y exclusividad en su variada oferta.

Aurora

Creada en 1919 por Isaia Levi, Aurora se centró en sus inicios en la creación de estilográficas. Aurora es la marca italiana de instrumentos de escritura más antigua de las que continúan operativas. Su objetivo principal, el cual perdura hasta nuestros días, era el de crear plumas estilográficas de muy alta calidad, tanto técnicamente como de materiales utilizados, así como dotarlos de grandes dosis de diseño italiano. Orientado a este objetivo, el de la calidad, pero a precios accesibles, se apoyó en la producción industrial para minimizar costes y en importantes acciones de marketing para incrementar las ventas. Pronto se convirtió en la más importante marca italiana de este tipo de piezas. Esta marca ha ido incorporando progresivamente a sus piezas los avances en escritura, tanto en sus plumas en bolígrafos, rollerballs o portaminas.

A.T. Cross ha sido fabricante y comercializador de instrumentos de escritura desde 1846. Más de 160 años fabricando herramientas de escritura avalan la calidad de sus piezas.

Delta

Delta es un fabricante italiano de plumas estilográficas que realiza piezas artesanales. Esta Firma se diferencia por lo exclusivo y se distingue por una calidad corroborada por el sello de sus maestros artesanos. DELTA aporta arte, diseño y calidad. Crean piezas que son apreciadas en todo el mundo. Todo esto les permite poder diseñar, fabricar y personalizar piezas únicas con perfección exquisita. Novedades constantes. Empleo de materiales como Carbono, Titanio, Celuloide, Ebonita, Resinas especiales o Materiales preciosos. Tecnologías avanzadas que aplican a sus creaciones como NON-STOP: Rotulador de tinta líquida. PLUMÍN FUSIÓN: único en el mundo de la estilográfica (patente DELTA). SISTEMA DE ALIMENTACIÓN DE ESTILOGRÁFICAS: palanca lateral, button filler y émbolo fijo DELTA.

Faber-Castell

Faber-Castell es la empresa más antigua en la fabricación de útiles de escritura. En 1993 se inicia la realineación del Grupo Faber-Castell, y tiene como foco principal una revisión completa de la imagen de marca y la comercialización de escritura de lujo, con productos inspirados en maderas nobles y metales selectos. Un diseño intemporal y un trabajo artesanal que otorga una personalidad única a cada una de las piezas.

Graf von Faber-Castell es una marca de lápices, plumas estilográficas, bolígrafos y rollerballs de muy alta calidad que nació de forma natural al crear una colección con un denominador común, basarse en diseños antiguos creados por Faber-Castell durante sus más de 250 años de existencia y aplicarles los procesos y tecnología modernos, dotándoles con nuevos materiales y adecuando los modelos a tiempos actuales, centrándose en criterios de calidad, belleza estética, elegancia y funcionalidad de las piezas. Diseños atemporales caracterizados por su especial cuidado por los detalles, el cual se hace patente tanto en plumas estilográficas, portaminas, bolígrafos y rollers como en la presentación de los mismos: exclusivos estuches y útiles componentes que completan las piezas.

Kaweco

Kaweco está orientada a los usuarios que buscan piezas tradicionales sin prescindir de la innovación. Nacida en 1899 en Heidelberg, de la mano de Heinrich Koch y Rudolph Weber y partiendo de una fábrica de plumas sin depósito de tinta, Kaweco es una de las más antiguas con más de 125 años de historia.

Lamy

Lamy es una marca de alemana líder entre los fabricantes de instrumentos de escritura de más prestigio que cuenta con un gran reconocimiento a nivel mundial. La máxima calidad en técnica y confección y un diseño moderno, discreto y funcional caracterizan a Lamy.

Montegrappa

Montegrappa es una firma italiana dedicada a la escritura y, actualmente, a otros artículos en los que predomina el diseño y el estilo elegante. Nacida en 1912 con el nombre Elmo, se especializó ya en sus inicios en plumines de oro y plumas estilográficas de gran calidad, seguramente debido a que estaba situada en la región de Véneto, un área con gran talento en el trabajo en oro, Actualmente Montegrappa se divide en varias líneas que agrupan diversas colecciones: La entusiasta, con NeroUno, Fortuna, Parola y Desiderio, entre otras; La Purista, con colecciones como Pasión, Emoción, Extra o Miya Carbón; La Aventurera, con DC Comics o Calavera; o la dedicada principalmente a personajes ilustres, la Connoisseur. Paralelamente, al igual que hacen otras marcas, clasifica sus piezas en tres grandes grupos: las Ediciones Limitadas, las Ediciones Especiales y las de catálogo habitual.

Namiki

Namiki es japonesa y se centra en la fabricación artesanal. Sus laboriosos dibujos se realizan a mano por artesanos japoneses experimentados. Se emplean técnicas milenarias como el Maki-e y una combinación de materiales de gran calidad en su ornamentación. Las Namiki son piezas únicas de un alto coste no sólo económico, sino en su tiempo de elaboración, un proceso que puede llevar meses.

Parker

Parker fue fundada por George Safford Parker, empleado de la empresa John Holland Gold Pen Company. Ante la deficiencia de los alimentadores de la mayoría de las plumas estilográficas de la época, George se propuso mejorarlas. En 1889 obtuvo la primera de sus conocidas patentes, entre las que podemos mencionar el alimentador curvo Lucky o el washer-clip. Parker es todo un clásico entre los usuarios y coleccionistas. Entre otras merece la pena destacar las Duofold, la línea Vacumatic o la Parker 51.

Pelikan

La marca Pelikan fue fundada en 1838 y es sinónimo de artesanía, calidad y precisión. Creadores de las primeras plumas estilográficas con mecanismo de émbolo diferencial, que fue patentado en 1929.

Pilot

Pilot fue fundada en Japón por Ryosuke Namiki. Pilot fue la primera empresa en desarrollar la pluma retráctil o sin capuchón. Pilot Corporation es hoy en día una multinacional líder en venta de artículos de escritura. Los productos Pilot se caracterizan por su gran precisión y calidad.

Platinum

Platinum está especializada en la fabricación de plumas estilográficas con el objetivo de conservar a sus fieles seguidores ofreciéndoles productos que aporten mayor placer en su uso y por ello pone el foco en las posibles futuras necesidades de sus usuarios y en la forma en la que satisfacer estas necesidades. Platinum nació en 1919 en Japón y desde entonces ha aplicado la filosofía de empresa expresada en el párrafo anterior, llegando a grandes logros como la invención del alimentador del plumín, que permite el control automático del flujo de tinta y que revolucionó el mundo de la escritura con pluma al permitir el uso de cartuchos de tinta.

Porsche Design

Porsche Design es la marca de los coches deportivos que traslada a las plumas estilográficas sus diseños tradicionales y artesanos a la vez que dotados de la tecnología más avanzada.

S.T. Dupont

S.T. Dupont lleva más de 100 años siendo una marca reconocida a nivel mundial por la calidad y el cuidado con que produce sus artículos. Enfocada en el segmento de lujo, la marca ofrece productos de marroquinería, encendedores e instrumentos de escritura, como plumas estilográficas, rollerballs y bolígrafos, o perfumes entre otros. La marca nació en 1872 de manos de su fundador Simon Tissot-Dupont, al que debe su nombre, produciendo principalmente carteras de piel de alta calidad para hombres de negocio. Para ello contrató a los mejores artesanos en cada una de las especialidades (grabadores, carpinteros, artesanos de la piel, cerrajeros, orfebres, etc.), creando las bases de una filosofía de empresa basada en la calidad de sus materiales y de los procesos de creación de cada uno de sus productos. Desde su creación, S.T. Dupont ha estado siempre presente en el mercado de artículos de lujo, siendo la marca elegida por grandes personalidades como La reina Isabel II, la emperatriz Eugenia, Humphrey Bogart, los duques de Windsor, Audrey Hepburn o Jackie Kennedy-Onassis entre muchos otros. Todo ello lo debe a su cuidado por los detalles y el buen gusto que aporta en todos sus productos.

Sailor

Sailor, la más antigua de su país en este sector y, junto a Platinum y Pilot, una de las tres grandes japonesas. Fundada en 1911 por Kyugoro Sakata, un ingeniero de la base naval de Kure, en la prefectura de Hiroshima, que había descubierto las estilográficas inglesas gracias a un amigo marinero en la misma base, Sailor Pen Co. se convierte en la primera empresa japonesa dedicada a la fabricación de instrumentos de escritura y en uno de los principales referentes a nivel mundial.

Sheaffer

Históricamente Sheaffer estuvo enfocada en plumas estilográficas de alta gama y en la actualidad fabrican plumas estilográficas, bolígrafos y rollerballs. Sheaffer nació como empresa en 1912 para explotar la patente (1908) de un nuevo sistema de carga de plumas estilográficas: el sistema de palanca, que desplazaría definitivamente al sucio cuentagotas. La empresa fue creada por Walter A. Sheaffer en Iowa. El sistema inventado por Sheaffer rápidamente tuvo un gran éxito, permitiendo subsistir en el mercado y desarrollar nuevas aportaciones al mercado de la estilográfica. Uno de los más conocidos fue el “snorkel” (“Touchdown”) consistente en un pequeño tubo extensible que se introducía en el tintero sin necesidad de sumergir el plumín, lo que suponía una mayor limpieza y facilidad de recarga. El rasgo más característico de Sheaffer es el punto blanco que aparece en sus clips, incorporado en 1924 y que perdura hasta nuestros días como símbolo distintivo de estas piezas de alta gama. Una marca que refleja la personalidad de su propietario, sus sueños, aspiraciones y, por supuesto, su imagen.

Tombow

Tombow es una compañía japonesa fundada en 1913 y sede en Tokio. Tiene a sus espaldas, por tanto, tanta experiencia como las grandes y más conocidas aunque nunca ha conseguido, como ellas, tanto renombre internacional. Se trata de una compañía pequeña, pero con una calidad y un diseño tales que han sido premiados en numerosas ocasiones por su imaginativa y revolucionaria concepción. Actualmente ofrece solo tres estilográficas: la veterana Havana, la Zoom 101 y la Object, una pluma que lleva en las estanterías más de treinta años sin apenas variación.

TWSBI

TWSBI es una joven compañía taiwanesa dedicada a la fabricación de instrumentos de escritura. Sus orígenes se remontan a hace más de cuatro décadas, momento en el que Ta Shin Precision comienza su andadura como fabricante de diferentes elementos de plástico y metal para diversas marcas de ámbito internacional. Éstas iban desde piezas de juguetes de la famosa marca Lego a artículos caligráficos de alta gama. Con este importante bagaje a sus espaldas, la empresa decide dar un giro a su actividad y comenzar a trabajar por cuenta propia, bajo la nueva denominación “TWSBI”, aprovechando su notable experiencia en el sector de los instrumentos de escritura. Su nombre actual está compuesto, en primer lugar, por las iniciales invertidas de la frase “San Wen Ton” (“TWS”), que en chino puede traducirse literalmente como “Salón de las tres culturas”, en la que el término “Wen” se emplearía con el significado de “lenguaje” o “cultura”. Por extensión, la citada frase haría también referencia al “Salón de los Tres Raros Tesoros”, una legendaria estancia palaciega en la que el erudito emperador Qianlong custodiaba con celo tres grandes obras maestras de la caligrafía china. Completando su nombre con un nuevo matiz, a las siglas anteriormente señaladas se suma el vocablo “BI”, que significa literalmente “instrumentos de escritura”. Esta evocadora denominación fue la elegida para el inicio de una andadura que, en muy pocos años, ha cosechado grandes éxitos por la excelente aceptación de sus productos entre los amantes de las estilográficas. Estos se caracterizan por su cuidado diseño, de líneas simples pero atractivas, su magnífico desempeño y, sobre todo, por la introducción de mecanismos y sistemas de carga propios de plumas estilográficas de alta gama a precios realmente asequibles.

Visconti

Visconti es una firma italiana fundada en 1988 en Florencia. Sus creaciones se caracterizan por una extraordinaria elegancia, originales diseños, la aplicación de las últimas innovaciones técnicas y la alta calidad de los materiales empleados. Visconti ofrece un amplio y variado surtido de instrumentos de escritura. En su oferta se incluye la pluma Al-Aqsa, valorada en más de 40.000 euros.

Waldmann

La compañía alemana Waldmann elabora instrumentos de escritura en plata de 925 milésimas desde 1918. Sus plumas estilográficas, bolígrafos y rollerballs se caracterizan por un elegante diseño intemporal. Sus piezas ofrecen una calidad suprema en materiales y mano de obra.

Waterman

Waterman es una marca de instrumentos de escritura surgida en 1883 de la mano de su creador Lewis Edson Waterman. La marca Waterman es originariamente neoyorquina, pero en 1967 se instaló en Francia, en Saint-Herblain, y desde entonces es allí donde tiene su sede central y donde producen todas sus piezas, que son exportadas a todo el mundo. Waterman se caracterizó siempre por ser innovador, de hecho es parte del National Inventors Hall of Fame, y su personalidad innovadora la reflejó en las plumas estilográficas de su creación. Fue un año después de la creación de la empresa cuando patentó su invento que le llevó a coliderar el mercado de plumas estilográficas: el llenado mediante ranura lateral, que conseguí que la tinta llegase al plumín constantemente y sin goteos. La muerte de Waterman no supuso un freno para la innovación de la compañía, sino que continuó investigando y patentando inventos: – pluma estilográfica clip-clap, que incluía el clip para sujetarse a un bolsillo – pluma “safety pen”, que destacaba por ser retráctil – pluma de palanca y bolsa, sistema utilizado hasta nuestros días – pluma de cartucho de cristal. Y siempre siendo proactivos a la hora de la utilización de nuevas mejoras en el mercado.

Escritores que escribían o escriben con pluma

Muchos escritores escriben a mano, con su puño y letra, quizá porque esa acción realza sus posibilidades creativas. Son muchos los autores que han usado o usan la pluma estilográfica. Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura, escribía con pluma, si bien se pasó luego a la máquina de escribir. Pero cierto día se rompió un dedo y volvió a escribir con pluma estilográfica. Decía que su escritura era más sensible escribiendo con pluma que con máquina.

Y no solo es, muchos autores comparten la afición por escribir con pluma estilográfica: Paul Auster, J.K. Rowling, Toni Morrison, Miguel Delibes, Juan Rulfo, Graham Greene, Zahuo Ishiguro, John Steinbeck

También el español Eduardo Mendoza escribe con pluma, porque le gusta ver las enmiendas sobre el manuscrito. Y Joyce Carol Oates dice que escribe con pluma porque así no se distrae con la pantalla del ordenador.

En fin, la pluma estilográfica es más que un objeto cargado de finalidad. Sirve como regalo, como pieza de coleccionista, como arma literaria o simplemente como herramienta de nuestro escritorio personal. El futuro de la pluma estilográfica está asegurado, porque siempre habrá personas delicadas que preferirán escribir con ella que con un ordenador. Escribir con pluma es un acto íntimo al que muchos no quieren renunciar.

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Pluma de madera ARTISOME hecha a mano con tinta y seis puntas PA-18. Madera de palo rosa con aspecto natural. Viene en una lujosa caja decorada con mapas antiguos. Un hermoso regalo.
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Pluma estilográfica de gran calidad. El lápiz tiene soporte de cowrie y el plumín es de oro y rodio. El producto se entrega en una hermosa caja de madera.
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ZenZoi

Elegante y sofisticada pluma estilográfica Zenzoi. Atemporal pluma con punta en tres modelos, con puntas medias o finas. Realiza una escritura suave y personal. Incluye un convertidor de recarga de tinta. Funciona con cualquier cartucho de tinta genérico de tamaño internacional.
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Cómo conocer la calidad de una pluma estilográfica

Este no es un tema menor, desde luego. Queremos comprar una pluma estilográfica y necesitamos tener cierta información para no equivocarnos. Entendemos que una pluma barata no va a ser la mejor del mundo, pero aun así nos gustaría que, pese a su precio módico, satisficiera nuestras necesidades de escritura básicas. Y, por otra parte, tampoco nos gustaría gastar mucho dinero en una pluma estilográfica y luego descubrir que no es de calidad.

Estas son algunas de las pistas que nos dan los expertos para descubrir si una pluma estilográfica es de calidad:

1. Robustez: que no se rompa a la primera. Una pluma bien cuidada debería durar mucho tiempo.

2. La pluma se monta y se desmonta con facilidad. Es positivo que vaya torneada.

3. El clip es flexible a la vez que robusto (mejor si en la punta tiene una ruedecita; de esta forma, al guardarla en la camisa, se deslizará suavemente).

4.  El plumín debe ser bueno, por ejemplo, de acero. También puede ser de oro, en cuyo caso la pluma se encarece.

5. Que incorpore cartuchos de tinta recargables. Mejor si la tinta es rastreable, para no llevarnos la desagradable sorpresa de ponernos a escribir y descubrir que la tinta se ha acabado.

6. Que la tinta no tarde mucho en secarse (apenas unos segundos).

7. Y, sobre todo, que el trazo de la escritura sea fino y agradable.

Estos son solo algunos indicadores. Por lo general, es conveniente comprar plumas estilográficas de marcas conocidas, aunque arriesgarse puede tener consecuencias positivas.

Cartuchos de tinta estilográfica

Una pluma estilográfica sin cartucho de tinta es como un coche sin ruedas. La tinta tiene tanta importancia como la pluma en sí. Por eso conviene tener en cuenta algunos aspectos de los cartuchos de tinta. Por ejemplo, que la mayoría de las casas de plumas estilográficas que operan en Europa trabajan con un tipo de cartucho modelo, que suele ser citado como “cartucho europeo”, “cartucho estándar” o “cartucho universal”, disponible en tamaño corto o largo.

Al ser estándar, se gana en comodidad, pues son intercambiables entre sí. Suelen ser de plástico y vienen cerrados. Es cuando los ponemos en el correspondiente depósito de la pluma estilográfica cuando se rompe el pequeño sellado que protege la tinta.

¿Todas las marcas utilizan el cartucho internacional? Pues no. Algunas empresas extranjeras (japonesas, americanas) usan sus propios modelos, lo cual impide que podamos insertar en sus plumas cartuchos internacionales.

Estas son algunas de las empresas que crean sus propios cartuchos: Pilot-Namiki, Platinum, Sailor, Parker, Cross, Waterman, Sheaffer, Aurora, Lamy…

Y estas son las empresas que usan el formato –por así decirlo– común: la mayoría de las europeas: Pelikan, Kaweco, Montblanc, Montegrappa, Faber Castell, Caran d’Ache, Inoxcrom… (Recordemos que Aurora y Lamy, aun siendo europeas, fabrican sus propios cartuchos).

Por otra parte, ciertos usuarios prefieren prescindir de los cartuchos y cargar ellos mismos las plumas estilográficas. ¿Cómo lo hacen? Con los tinteros (botes por lo general de cristal y boca ancha) que están a la venta. Una de las ventajas de hacerlo así es que no tienen que limitarse a uno o dos colores, sino que pueden elegir entre varios.

Tamaño de los cartuchos europeos de tinta estilográfica:

El corto: mide 38 mm y tiene de capacidad 0,75 ml.

El largo. 72 mm, 1.45 ml.

Una última nota: ciertas empresas de plumas estilográficas disponen de adaptadores de cartuchos, que permiten hacer el apaño e introducir en sus plumas cartuchos estandarizados.

Precio de las plumas estilográficas

En pocos artículos de escritura encontramos tal variedad de precios como en el caso de la pluma estilográfica. Hay plumas estilográficas baratas, muy baratas, usadas para el día a día como regalo promocional que no cuestan mucho más que un café en una cafetería (como la niceEshop);  hay plumas económicas y aun así con buen estilo (como la Parker Jotter); elegantes plumas de precio medio con la seguridad de una gran marca (la Waterman Blue Obsession); plumas de precio medio-alto que son ya un lujo (Sheaffer Prelude)… Y plumas de lujo de tacto exquisito y con todos los detalles de calidad como la Graf von Faber-Castell, tradicionalmente una de las plumas más reputadas del mercado.

Así pues, una pluma estilográfica puede convertirse en un caro objeto de deseo, un capricho para coleccionistas, pero es tanta la oferta de plumas económicas y de precio medio que cualquiera puede hacerse con una y disfrutar del placer de escribir a mano.

 

Plumas estilográficas chinas

Tradicionalmente se asocia el mercado chino a productos de mala calidad. No siempre es así, pero es la norma. En en ámbito de muchos productos China se ha consagrado como un productor gigante que ofrece buenos precios, pero que descuida la calidad y la estética.

Dicho esto, no podemos obviar el dato de que el primer fabricante mundial de plumas estilográficas es China. Lo es quizá porque, como decimos, apuesta más por la cantidad que por la calidad.

No obstante, que una pluma estilográfica sea de procedencia China no quiere decir que sea precaria per se, entre otros motivos porque marcas de renombre también incluyen partidas de fabricación china. Y además, sin dejar a un lado su política de precios bajos, hay fabricantes chinos de estilográficas que comienzan a apostar por la calidad y la mejora de sus diseños. Se ha abierto pues una vía que potenciará a medio plazo el buen gusto, los materiales de calidad y los acabados elegantes.

Hero, la principal productora del país nipón, es una marca de pluma que merece tener en cuenta. No se dedica en exclusiva a este artículo de escritura, sino que produce de otros sectores (papelería, pianos, etc.). Nacida para hacer réplicas de Parker, hoy ya hace plumines de oro.

Otras dos marcas buenas podrían ser Duke y Jinhao.

Cómo limpiar una pluma estilográfica

Limpiar la pluma estilográfica es una tarea imprescindible para alargarle la vida. Lo ideal es hacer la limpieza en el momento de cambiar el cartucho (o cuando la rellenemos con el frasco de tinta).

Llegado el momento, conviene desarmarla del todo y esmerarnos en limpiar la boquilla y el plumín con agua. Se puede hacer con agua del grifo (fría, ¡nunca caliente!), pero hay que procurar que las piezas no conserven nada de tinta. Para no arriesgarte a estropearla, mejor no uses amoniaco ni jabón. En cambio, el agua puede mezclarse con un poco de vinagre.

Una vez limpias estas partes, déjalas secar al aire antes de armarla de nuevo.

La parte exterior de la pluma puede limpiar con un trapo suave y fino. En caso de que la estilográfica incorpore grabados, usa un cepillito (opcionalmente, puedes usar un líquido pulidor).

El convertidor se limpia también con agua fría, si se quiere, con la ayuda de una jeringuilla.

Como ves, son pasos muy sencillos, pero inevitables si quieres preservar la vida útil de tu pluma estilográfica. Se tarda tan poco en limpiarla que, francamente, merece la pena hacerlo. Y recuerda: nada de productos abrasivos. Puede ser peor el remedio que la enfermedad.

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